La incógnita del Metaverso

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En la actualidad se han creado muchas expectativas alrededor del multiverso, especialmente desde el cambio de nombre de Facebook a Meta y la apuesta de su presidente, Mark Zuckerberg, por crear su propio “mundo virtual”.

El “metaverso” se propone eclipsar la vida tal como la conocemos y hacer de lo virtual nuestra nueva realidad. Ante este panorama, diversas marcas ya han anunciado sus propósitos de introducirse en ese metaverso. Sin embargo, ninguna ha podido invertir todavía en ello, ni se sabe si será del todo posible, ni si dará los resultados esperados.

Por el momento, se observan ciertos intentos de utilizar algunos metaversos ya existentes, como Fortnite o Roblox   en . Ambos son espacios virtuales en los que los usuarios interactúan con sus propios avatares. Generalmente se trata de metaversos centralizados, es decir: todo lo que compren los usuarios sigue siendo propiedad del dueño de la plataforma. En cambio, existen ya otros descentralizados, en los que los artículos adquiridos pasan a ser del usuario, como es el caso de Decentraland.

A pesar de que quizá no sea la empresa más adecuada para actuar como embajadora de esta idea, Facebook ha sido la más rápida en asociarse a su futuro logro, de ahí que haya tanta expectación sobre esta posible realidad. Sin embargo, muchos opinan que es probable que se esté abusando de este concepto frente a los consumidores, al igual que con el posible futuro del uso de los NFT como moneda preferente.

Por el momento, no se considera que el metaverso pueda ser una realidad a corto plazo, pues el coste de inversión es muy elevado y las pocas empresas que puedan asumirlo deben aceptar el riesgo de que no funcione. Por esta razón, hasta ahora se limitan a invitar a sus clientes a usar el mundo virtual de forma menos inmersiva (como en los ejemplos citados), en lugar de saturarlos con especulaciones sobre un metaverso que aún no es tangible.

Matt Maher, fundador de M7 Innovations, consultora especializada en tecnología, opina que se trata de un caso típico de “ley de Amara”. Este fenómeno consiste en que los seres humanos tendemos a sobrestimar los efectos de la nueva tecnología a corto plazo y, de manera simultánea, subestimarla a largo plazo. Es decir, que cuando surge una nueva aplicación tecnológica al principio la vemos con gran interés… pero pasada la novedad, nos desilusiona y vemos sus fallos y limitaciones. La paradoja es que, con frecuencia, un tiempo después ese mismo avance suele resurgir y con mucho mayor éxito. Casos clásicos de la ley de Amara y sus altibajos son el GPS (inicialmente con fines militares, cayó en desuso pero hoy está presente en todos los smartphones), las energías renovables o la domótica.

En NCA el “metaverso” nos parece una apuesta muy curiosa e interesante, y creemos en los avances y en la innovación. Pensamos que un mundo totalmente virtual no va acorde con nuestra naturaleza social, pero seguiremos informándonos y aprendiendo sobre ello.

 

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