Te amaré hasta el final de nuestro fee

cuida tu cliente

San Valentín llegó un año más y con él la típica discusión sobre la celebración puntual del amor. Como siempre hay defensores y detractores de este día.

Según nuestra amplia experiencia, opinamos que una cosa no excluye la otra. Podemos (y debemos) tratar a nuestras parejas con dedicación todo el año, siempre mostrando interés, apoyándolas en los momentos importantes y aprovechando los días clave para sacarles una sonrisa.

Esta es la filosofía que seguimos con nuestras parejas comerciales, es decir, nuestros clientes. Y si llevamos más de 30 años con algunos quiere decir que algo estamos haciendo bien, ¿no creéis?

Un cliente es como un pareja. Hay que cuidarla, mimarla y apoyarla Clic para tuitear

Para celebrar este día tan amoroso, queremos desvelaros nuestros secretos de seducción. O dicho de otra manera, nuestra estrategia para que nuestros clientes se queden coladitos por nosotros.

¿Cómo enamoro a mis clientes?

Piénsalo, un cliente no difiere demasiado de una pareja, ambos son difíciles de conseguir, mantener, con ellos pasamos momentos inolvidables y a veces hasta discutimos, pero en el fondo nos apoyamos mutuamente. Nosotros opinamos así y por ello estas son las etapas clave para conseguir cautivar a tus clientes:

  • El flechazo. Ese momento en el que tu creatividad destaca por encima del resto en aquel local llamado internet o paseándose por la Gran Vía. Tu potencial cliente queda embelesado ante la genialidad de tu concepto creativo y la chispa de tu mensaje. Empiezan las búsquedas a tu web, los me gusta en redes sociales y ocasionalmente la llamada telefónica.
  • La primera llamada ¡Qué nervios! Alguien está interesado en nosotros. Le han gustado tanto aquellas creatividades que acaba de llamar para decírnoslo, incluso nos ha pedido un pequeño presupuesto. Si todo sale bien, comenzarán las llamadas hasta las tantas y las primeras reuniones. ¡Qué bonitos son los comienzos!
  • El punto de inflexión. Algunas veces descubrimos que ese cliente que parecía tan mono al principio solo quiere un buen precio y apenas otra cosa la importa. No siempre vamos a encontrar clientes con los que conectemos inmediatamente. Como en cada relación hay límites y para que funcione es necesario que las dos partes remen en la misma dirección. Si conseguimos que surja la chispa, es necesario dejar claro nuestras intenciones: quiénes somos, cómo actuamos y qué somos capaces de hacer. A nadie le interesan las promesas ideales, solo la verdad

¡Nadie busca una relación basada en mentiras! Clic para tuitear

  • El día a día. Si todo sale bien, acabaremos tirándonos a la piscina y trabajando codo con codo con ese cliente. Comenzará una de las etapas más complejas de todas: mantener la chispa viva. Muchas veces la rutina erosiona las relaciones. Tenemos que atender con profesionalidad y dedicación sus necesidades y encargos. Queremos que se sientan queridos y para ello, no hay nada mejor que ofrecer una atención personalizada y cercana.
  • Disfruta. Lo que queda claro es que si la relación funciona, nosotros quedaremos tan enamorados de nuestros clientes como ellos de nosotros y nunca querremos separarnos de su lado. Así disfrutaremos más de nuestro trabajo, creando publicidad que enamore a más clientes.

¿No os parece lógico pensar en un cliente como en una pareja?

Tras 36 años hemos tenido nuestros momentos. Épocas de muchos pretendientes y tonteos varios, años de rupturas y despedidas… Pero siempre hemos mantenido nuestra filosofía y amor por la publicidad y el marketing.

¡Feliz San Valentín!

 

 

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