POP-UP STORES Y CÓMO GENERAR EXPERIENCIAS EN EL CONSUMIDOR

POP-UP STORES Y CÓMO GENERAR EXPERIENCIAS EN EL CONSUMIDOR

Existen múltiples maneras de crear experiencia de marca. Las pop-up stores o tiendas fugaces son una de ellas. Se han convertido en un gran recurso para darse a conocer entre el público objetivo, principalmente los millennials.

Las tiendas fugaces pueden ubicarse en toda clase de lugares: la calle, locales, centros comerciales, festivales… Combinan las mejores características de los comercios con las mejores de los eventos, con el objetivo de sorprender mediante una experiencia sensorial. A pesar de que, tradicionalmente, las pop-up han estado vinculadas al sector de la moda, hoy en día podemos encontrarlas dentro de un número cada vez mayor de sectores.

Este concepto nace a principios del siglo XXI en Canadá, Estados Unidos, Reino Unido y Australia, inspiradas en los happenings de los años 50: eventos temporales donde los artistas involucraban a los espectadores como parte de una experiencia. En los pop-ups, el público accede a un lugar donde no solo puede comprar, sino también jugar, dibujar o diseñar su propio producto. ¿El fin? Conocer la marca desde dentro y conectar con ella. Poco a poco, se fue extendiendo una nueva forma de entender el marketing comercial.

Algunos ejemplos:

Vacant fue la primera empresa en desarrollar el concepto de pop-up store con su Hummer H2, en Los Ángeles. Instaló una tienda en la parte trasera de la limusina, donde ofrecía productos de edición limitada de diferentes marcas.

H&M es otro ejemplo de marca que ha llevado a cabo con éxito varios pop-ups a lo largo de estos últimos años. El que tuvo una mayor repercusión fue el que montaron en Bélgica, en el festival de música DreamVille de 2013. Un pop-up store donde los clientes y campistas, podían ir a la tienda, comprar cualquier prenda de ropa y personalizarla como ellos quisieran, con todas las herramientas y pinturas que les ofrecía H&M.

Adidas no quiso quedarse atrás, y en 2014 dispuso una tienda fugaz en Alemania, inspirada en las cajas de las famosas zapatillas Stan Smith. El objetivo era vender productos exclusivos y de edición limitada. A su vez, el evento contaba con múltiples experiencias, como una estación digital Stan Yourself, en la que el cliente creaba su propio retrato y firma, inspirado en la etiqueta original de Stan Smith; y un puesto de impresión 3D donde se podían crear candados con el logo de la marca.

 

Como último ejemplo podemos mencionar la nueva creación de Netflix junto a Coca-Cola. Con motivo del estreno de la tercera temporada de la serie Stranger Things el pasado 4 de julio, estas dos marcas se unieron para crear una pop-up store. Ambientada en los años 80, cuenta con diferentes escenarios, juegos de la época y un gran surtido de bebidas de edición limitada. Y es que esta tendencia ha ayudado a Netflix, una marca que no cuenta con publicidad en su plataforma, a contactar directamente con el consumidor y hacerle partícipe de su mundo.

Estos son solo algunos ejemplos de como las marcas son capaces de crear experiencias en los consumidores a través de las pop-up stores. Este tipo de tiendas han funcionado y han gustado siempre al público. Quizá por su estética visual, por su carácter efímero o por la novedad que generan, lo que esta claro es que, por lo general, han aportado a las marcas resultados, expectación y notoriedad.

Tendremos que esperar y estudiar como evoluciona este concepto y como se mantiene en el tiempo con éxito.

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