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Marketing relacional, marketing personal

El mercado habla por boca de sus consumidores. La voz es tan nueva y fuerte que dentro de poco serán ellos los que minimicen al mercado y lo sometan a su dimensión humana. ¿Será realmente así?

Analicemos qué ha pasado. Hemos sido víctimas del exceso. Caímos en nuestra propia trampa. Dibujamos un mapa ideal e imaginario en el que viviríamos en un eterno centro comercial. Las marcas susurrando dulces consignas, propuestas unívocas a las que haríamos caso sin rechistar. ¿Quién pensaría en la credibilidad en medio de la abundancia?marketing-relacional

Las voces se apagaron. Llegó Internet. Las marcas vacías con discurso hueco se desplomaron. Surgió la voz del cliente, de la persona. Asumir que el nuevo régimen será momentáneo es un error.

Y tuvo que cambiar el lenguaje publicitario. De la retórica del yo, marca pasamos a la del yo, persona. Pero no fueron los únicos cambios. Toda la cadena tuvo que adaptarse al nuevo ímpetu de lo emocional. Surgieron las estrategias omnicanal y las experiencias en Redes Sociales. El Punto de venta pasó a ser lugar de referencias experienciales. Y detrás llegaron los gurús de estos nuevos tiempos.

¿Qué quedará después de esta fiebre? Como sucede siempre, caerán los que se apuntaron de refilón al oportunismo y los vendedores de Maná. El escenario quedará expedito para
los que siempre apostaron por el trabajo bien hecho, por el diálogo y la interacción.  Lo emocional y lo racional acabarán dándose la mano en pos de un marketing de futuro en el que se integren con inteligencia las voluntades de todas las partes.

Son tiempos de relaciones que suman. Eso es lo verdaderamente emocionante y lo que nos seguirá dando valor como agentes activos de todos los mercados que vengan.

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