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Brand defenders

El sueño de cualquier director de marketing es conseguir que un buen día los consumidores de su marca se conviertan en aliados y pasen a formar parte de una extensión imaginaria (y natural al mismo tiempo) de su departamento. Aunque no estamos hablando de crear clientes bipolares. Hablamos sencillamente de conseguir que interioricen tanto la experiencia y los valores que representa la marca que la defiendan en su entorno.brand-defenders

Gran parte de culpa de este milagro lo tienen las plataformas sociales y su irrupción en la vida diaria de las personas. Antiguamente, esta práctica del boca-oreja se realizaba en círculos reducidos. Ahora, gracias al poder socializador de los nuevos espacios digitales, este poder se multiplica hasta el infinito y su eco reverbera por todas partes.

Los brand defenders son aquellos que han decidido realizar un apostolado voluntario de ese trozo de felicidad que les produce el consumo de un producto o servicio determinado. Es aquí donde la vivencia de una marca pasa de ser un hecho funcional o un hecho vital. De no ser así estaríamos hablando de un mero agente de ventas, de un comercial a sueldo que continúa yendo casa por casa contando las bondades que figuran en un catálogo.

Si conseguimos que alguien se convierta en Brand defender ya tenemos casi todo ganado. La fidelización, el buzz, el retorno… Todo pasa automáticamente a un segundo plano, a una dimensión gris de back office en la que vive aún el pasado y quienes han decidido seguir sufriendo sus nostalgias.

El futuro es de las marcas que entienden este proceso orgánico, esta transformación de gusano a crisálida. Algo que aún no acaba de estar interiorizado por las grandes compañías, pero que muy pronto será el pan cotidiano. Y no hablamos de pan para hoy sino del que comeremos dentro de muchos años.

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