CON TETAS NO HAY PARAÍSO

España está muy lejos de ser un referente en igualdad de género. La brecha salarial entre un hombre y una mujer, con una diferencia del 13% de media por hora trabajada, nos lo demuestra.

Ilustración de Feminista Ilustrada

La diferencia en la nómina de las mujeres es palpable en casi todos los ámbitos profesionales, desde los menos cualificados hasta los más cualificados, y el principal causante de esta preocupante desigualdad salarial se encuentra en el llamado “techo de cristal”, referido a la dificultad del colectivo para acceder a puestos de alta dirección. Los  hombres son, en la gran mayoría de los casos, protagonistas indiscutibles.

Además, el desempleo de los hombres se sitúa en el 14,9%, mientras que el de las mujeres está en 18,2%; la diferencia de 3,3 puntos es la mayor de todos los países de la Unión Europea exceptuando Grecia.

Aprovechando el Día Internacional de la Mujer, en NCA queríamos analizar la situación actual de las muchas profesionales del mundo de la Comunicación y el Marketing, y sacar algunas conclusiones al respecto.

 

 

La situación de la mujer en Comunicación

El sector de la comunicación en nuestro país es un paradigma dentro del ámbito empresarial, ya que se estima que más del 60% de los profesionales de dicho sector son mujeres, según el informe de PRPEOPLE (Estudio de la Gestión del Talento en las agencias de Comunicación y Relaciones Públicas en España). La razón de ello puede ser que “generalmente son más proactivas a la hora de relacionarse con los clientes. Saben establecer vínculos profesionales duraderos con ellos, además de tener más capacidad de persuadir, habilidad en la que se basa el marketing”, según José María Rubert, general manager de Zenith Valencia. En su empresa existe equidad total en los puestos directivos.

Desgraciadamente, el caso de Zenith Valencia no es la norma. La realidad es que solo el 40% de los directivos dentro de la comunicación son mujeres. Este dato choca enormemente dado el volumen de mujeres que trabajan en el sector. Para más sorpresa, varios informes reflejan un incremento de la productividad y el éxito general en empresas donde son ellas las que llevan las riendas. Con todo ello, estos datos no son tan malos si lo comparamos al porcentaje de mujeres directivas en el total de empresas en España que supera levemente el 11%.

Está situación es preocupante  y desalentadora para las futuras trabajadoras de nuestro país. Nuestras estudiantes representan el 55% del total según el Ministerio de Educación y ascienden a más del 70% en la rama de comunicación. Por supuesto, son conscientes de que el género es un obstáculo para sus aspiraciones de llegar a puestos de dirección.

 

Cambiemos las excusas por voluntad

Los datos no son nada positivos, hay una discriminación real en el ámbito laboral que no se está sabiendo gestionar. Las causas de este problema son, principalmente:

  • La gran dificultad de conciliar la jornada laboral con el cuidado de hijos o de personas con algún grado de dependencia, tareas en las que el colectivo femenino es el principal soporte, y que hacen que las jornadas parciales sean cosa de mujeres, representando un 72% del total de contratos parciales de nuestro país (más del 20% de ellas eligen este tipo de contrato por motivos familiares).
  • Los horarios laborables de nuestro país están totalmente desactualizados, no son compatibles con la conciliación entre trabajo y vida privada. Esto afecta enormemente a esas mujeres que tienen que atender a personas dependientes. La equiparación del horario laboral al europeo es vital para disminuir esa desigualdad estructural en el ámbito empresarial.
  • Ha de desarrollarse una regulación diferente para gestionar las bajas de maternidad y paternidad. En la actualidad penalizan a las mujeres, que tienen más posibilidades de baja y son menos atractivas para las empresas.

Pero no nos engañemos, la principal causa de esta desigualdad la encontramos en nuestra sociedad. Muchos se resisten a pensar que una mujer no puede ser una jefa tan válida como cualquier hombre, o que una compañera de trabajo se merece cobrar menos por su género. Por fortuna, cada vez somos más los que somos conscientes del problema. Aun así, queda mucho para entender que no podemos desperdiciar el talento de tantas mujeres que siguen siendo discriminadas.

Desde NCA queremos animar a todas esas mujeres que cada día luchan por sus derechos y os animamos a participar en el Día Internacional de la Mujer. Desgraciadamente, tenemos mucho camino por recorrer para conseguir la igualdad en España.

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